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InteractIvIdad y multImodalIdad
permitía la simulación en cuatro dimensiones, las tres dimensiones
espaciales, más el tiempo, las mismas con las que percibimos la realidad.
Así pues, la primera gran calidad del medio digital fue la representación
espacial y temporal. Este avance supuso el fin de la ventana rectangular
(escenario teatral, libro, cliché fotográfico, pantalla de cine, monitor de
televisión, etc.) y la maleabilidad del tiempo, a efectos de representa-
ción (y, en particular, la posibilidad de “dibujar el movimiento”). Sin
embargo, varios autores, como Ignasi Ribas, siguen considerando que,
pese a los avances en la representación espacial, sobre todo a partir de
la propuesta de los juegos, el medio digital continúa enmarcado dentro
de lo que él llama “el imperio del rectángulo”. Enlazando con las ideas
de Berenguer258, en el artículo “El discurso interactivo de difusión cul-
tural: innovación y lectoras electrónicos”, Ignasi Ribas matiza:
“El discurso característico de internet parece condenado a meter los diver-
sos medios en rectángulos: desde la ventana del navegador, ligada inevita-
blemente a la interfaz estándar del sistema operativo, los marcos interiores,
verticales, horizontales o centrales, las maneras de juntar discursos pare-
cen reducirse a un juego de encajar cajas, un aburrido rompecabezas. La
confluencia bidireccional con la televisión, el medio-caja por excelencia,
parece llevarnos de manera inevitable a este imperio del rectángulo, dos
dimensiones cartesianas delimitando y creando fronteras artificiales para la
colaboración e integración entre discursos 259”.
La segunda gran calidad del medio digital, según Berenguer, es su
intangibilidad. Sobre esta cualidad, el autor destaca: “La condición
etérea de la información digitalizada (finalmente, luz) se corresponde
con el paradigma más moderno, en el que, al mismo tiempo, todo es y
no es. Dicho en términos prácticos, con el ordenador es posible ver lo
invisible260”. Finalmente, el artículo define la interactividad como terce-
ra cualidad del medio digital: gracias a esta cualidad el usuario modifica
la lectura de la obra según sus acciones. En cuanto a este punto, que
considera el rasgo más importante, Berenguer destaca:
258. Ibíd.
259. J. I. Ribas, 2009, op. cit., pág. 43.
260. X. Berenguer, 1996, op. cit.